Probablemente es simplemente un
adjetivo que hace de sinónimo a la palabra intrépido. Quizás tiene que ver con
fuerza, o quizás no. Después de todo, existen los valientes de corazón, los
valientes de espíritu, los valientes de fe y los valientes de fuerza.
El punto es que, para mí, la
persona más valiente es aquella que usa el sacrificio
como mostrador de su valentía. El sacrificio por otro, así sea a favor de tu
propia destrucción.
Entonces ¿Yo soy valiente?
No lo sé. Sólo sé que
inconscientemente he tratado de proteger lo más preciado para mí, aunque eso me
ha destruido por completo. Antes sólo había sido cobarde, pero esta vez sé que,
para ser valiente, debía ejercer función de alguien que huye. Alguien incapaz
de enfrentar su pasado, su presente y—quizás—hasta su futuro; pero eso ha
valido por la tranquilidad de otro. Al menos eso espero.
Espero haber sido lo
suficientemente valiente como para no sentirme arrepentida después. Sólo espero
recoger mis pedazos e irme. Es hora de rendirse, es hora de seguir adelante.
Hora de arriesgarme a sufrir más, hora de usar la valentía que poseo para
liberarle.
Entonces, espero ser valiente, aunque
aún no sé bien qué es eso.


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